Tienes que ser objetivo, no te va a ayudar nadie si no lo haces tú y para ello lo más importante es que no te engañes ¿qué ganarías con ello?

Toma aire y ponte a repasar esta lista de comportamientos, si realmente eres consciente de estar cayendo en alguno de ellos se estará encendiendo la primera señal de alarma, si es más de uno es el momento de tomar el control de la situación:

  • ¿Bebes compulsivamente? Una bebida detrás de otra con un deseo que no se calma.
  • ¿Siempre que bebes es para emborracharte? No hay otro objetivo, no es social, no es lúdico… sólo quieres estar borracho.
  • ¿Cada vez necesitas beber más para conseguir el efecto deseado? El alcohol es una droga que genera tolerancia. Si tienes que beber mucho para emborracharte es porque has bebido demasiado antes.
  • ¿Necesitas el alcohol para enfrentarte a ciertas situaciones? Cuando te ves demasiado vulnerable para afrontar los problemas sin haber bebido no hay duda: tienes un problema.
  • ¿Bebes solo? Tendemos a ver el consumo de alcohol de manera social como una conducta aceptable. Cuando bebemos a solas asumimos que no hay nada social en nuestro patrón de consumo.
  • ¿Dependes físicamente del alcohol (sufres abstinencia)? Lo detectarás si cuando dejas de consumir sufres ansiedad, irritabilidad, depresión… y otros signos físicos como sudores, taquicardias, insomnio o dolores de cabeza.
  • ¿Bebes a escondidas? Este es uno de los síntomas de alcoholismo más evidentes. De algún modo te das cuenta que no deberías hacerlo (por ti mismo o presión social) pero no puedes evitarlo así que te escondes para beber.
  • ¿No puedes controlar las cantidades que bebes? Conozco muy bien esa sensación de no poder parar. Ir a tomar una cerveza y, casi sin darte cuenta, estar tomando copas sin poder hacer nada para evitarlo.
  • ¿Dedicas demasiado tiempo a beber? Cuando todo tu tiempo de ocio está vinculado a beber y dejas de hacer cosas que antes te motivaban para beber.
  • ¿Dejas de atender tus responsabilidades? Si llegas al punto de poner en riesgo tu trabajo o, lo que es peor, dejas de prestar atención a tu familia por seguir bebiendo.

Otros síntomas que deberían alertarte es cuando, por culpa del alcohol, no puedas realizar ciertas actividades de tu vida personal o profesional pese a tener la voluntad de hacerlas, que te enfadas con tus seres queridos o amigos cuando te dicen que bebes demasiado, que bebas en situaciones peligrosas (conduciendo, por ejemplo) o que sigas bebiendo aunque sepas que ello hará que tengas problemas de pareja o incluso legales…

Estos síntomas se pueden agudizar y derivar en problemas más graves en la adolescencia así que te pido que tengas especial atención con los adolescentes de tu entorno, para ellos es un juego pero puede acabar siendo un drama. Puedes ayudar más de lo que crees simplemente con no normalizar el consumo delante de ellos ni justificar sus borracheras.

¿Cuándo me di cuenta que era alcohólico?

Pero volviendo a mi caso, ¿sabes cuántos síntomas tenía? Excepto “necesitas el alcohol para enfrentarte a ciertas situaciones”, absolutamente todos. Me había convertido en un irresponsable y un peligro para mí mismo y para los demás.

¿Era un alcohólico? ¿Sufría de alcoholismo? Si me lo hubiera preguntado cualquiera le habría dicho que no, me habría reído o enfadado “¿alcohólico yo…? Tú estás loco”.

La realidad era otra, puede que no fuera un caso de manual o que no me viera como un alcohólico, como en todos los casos, había un motivo detrás de mi comportamiento. Había llegado incluso a acostarme con gente que no conocía de nada sin protección, lo que me llevó a tener que hacerme la prueba del VIH usando uno de los productos que encontré en los autotest en Viata.es.

En realidad resulta que lo que tenía era miedo. Bebía para olvidar. Para entrar en una falsa sensación artificial de bienestar en la que aparcaba momentáneamente los problemas, poco a poco se iban desvaneciendo hasta desaparecer. Pero, ¿sabes qué? La mierda siempre sale a flote y con el alcohol lo único que hace es empeorar.

sintomas de alcoholismo

Además, como soy tremendamente compulsivo, bebía sin parar. Una copa y otra y otra… hasta que no podía más. El día que decidí dejarlo, no bebí más. No lo necesitaba. De pronto parece que me di cuenta que había tantas cosas en la vida que me llenaban y que el alcohol lo estaba empañando todo, me estaba quitando la vida de muchas maneras distintas.

Amigo, todos esos síntomas no quieren decir que seas alcohólico, pero sí que tienes un problema con tu consumo de alcohol. Si has llegado hasta aquí y crees que es tu caso, no te quedes en esta página y sigue leyendo el capítulo sobre tratamiento del alcoholismo.

Si ya no necesitas plantearte si necesitas ese tratamiento, enhorabuena por tu valentía, no te avergüences y ve directamente a la sección de clínicas para alcohólicos donde podrán ayudarte ¡ánimo porque se puede! Si yo lo hice tú lo harás.

sintomatología del alcohólico