La adicción al trabajo es un trastorno psiquiátrico que, tal y como hemos analizado al hablar de la adicción a los videojuegos, se manifiesta por una obsesión por realizar una actividad concreta de forma que se pierde el equilibrio entre la vida personal, las necesidades básicas de higiene, salud y alimentación, y una tercera actividad que en este caso es el trabajo.

Las personas que son adictas al trabajo reciben el nombre de workaholic, lo que se traduciría como trabajador obsesivo. Su perfil destaca por experimentar síntomas de ansiedad, irritabilidad y depresión si no se encuentran constantemente trabajando, pues únicamente de esta forma es como encuentran un sentido a la vida, y no entienden que pueden estar dedicando ese tiempo a otras actividades o al descanso.

Un workaholic acabar por descuidar las relaciones familiares, amistades y a la pareja, pues el cerebro cada vez le exige realizar más trabajo, lo que acaba por llevar a la persona a un aislamiento de todo aquello que no le aporte un beneficio en el campo laboral. Esta dependencia es una necesidad continua e incontrolable por trabajar, lo que acaba generando en el cerebro unos impulsos por no poder parar, y estar constantemente trabajando y no dedicar tiempo al ocio o al descanso.

El trabajo se convierte en el centro de sus vidas y se llevan tareas a casa, incluso contestando e-mails y llamadas una vez ya no se encuentran en su horario laboral o en la oficina. Otras facetas de la vida pasan a estar relegadas a un segundo plano, y la adicción al trabajo se convierte en su modo de vida.

Síntomas de la adicción al trabajo

La adicción al trabajo es un problema al alza, especialmente en los países desarrollados, y se relaciona de forma directa con trastornos de personalidad, diferentes formas de estrés, ansiedad y depresión.

Los workaholics suelen ser personas perfeccionistas, que se exigen mucho a ellos mismos, pero también a los demás, y por lo general suelen tener problemas para delegar trabajo y otras tareas. Suelen tener conflictos familiares y sociales, y problemas de salud asociados con tensiones musculares, hipertensión, y a veces llegan a desarrollar un consumo abusivo de algunos elementos como el alcohol, tabaco y/o otras sustancias estimulantes.

Esta adicción es mucho más fácil de detectar que otras, pues es muy evidente poder ver en qué está dedicando la persona por la que nos estamos preocupando, o incluso nosotros mismos sin poder verlo de forma clara a primera vista. Es cuando se analizan los puntos que conforman un claro perfil de workaholic, cuando se ven los síntomas de la adicción al trabajo:

  • Extrema dedicación de su tiempo y esfuerzo al trabajo, llegando a puntos excesivos u obsesivos.
  • Habitualmente se lleva trabajo a casa, o cuando está en eventos sociales no puede desconectar del móvil, dedicando tiempo a realizar y contestar llamadas y correos electrónicos de trabajo.
  • Desinterés por cualquier otra actividad que no sea la estrictamente laboral.
  • Dedicación del tiempo de ocio, temas de conversación y mayor parte de sus pensamientos al trabajo.
  • Trastorno compulsivo e involuntario por realizar tareas que son estrictamente laborales y no otras.
  • Actitud laboral de gran esfuerzo por rendir al máximo, siempre tratando de incrementar sus logros.
  • No suelen rechazar nuevos proyectos, clientes o responsabilidades laborales.
  • Además, la adicción al trabajo puede implicar caer en una adicción a la cocaína para seguir trabajando

Para realizar un test de adicción al trabajo, además de prestar atención y supervisar alguno de los puntos comentados, también es importante poder analizar el nivel de descanso del workaholic, pues aunque pase muchas horas en la cama, seguramente no descanse lo suficiente ni éste sea de calidad.

También es importante poder analizar cuándo se ha producido el punto de inflexión por el que ha empezado a sufrir y desarrollar esa adicción al trabajo. Quizás antes sí que tenía aficiones y una mayor vida social de la actual, así como una mejor relación con su familia. Todo son puntos muy importantes al analizar cada uno de los casos de workaholics.

Tratamiento de la adicción al trabajo

El tratamiento para la adicción al trabajo empieza por asumir que se tiene un problema, así que hay que empezar a delegar tareas. Se recomienda hacer una lista con aquellas prioridades laborales, según su nivel de importancia, fechas de entrega a cliente o a jefes. Todo aquello que tenga un nivel de prioridad y/o importancia inferior, debe ser delegado.

Aquí el workaholic ya empezará a notar un cambio en la gestión de su tiempo y tareas laborales. Es muy importante poder llevar una supervisión de la persona en cuestión para poder asegurarnos de que está realizando los cambios iniciales que debe realizar para poder seguir con las siguientes fases de cómo superar la adicción al trabajo.

Si podemos estar con esta persona fuera de las horas laborales, es muy importante poder medir en cierta manera que evite hablar de trabajo fuera de la oficina, así como que no conteste a llamadas ni a correos electrónicos de clientes, compañeros de trabajo u otros jefes o responsables.

En este caso, como en cualquier otro tratamiento frente a una adicción es muy importante frecuentar a un especialista en salud mental que ayude a manejar un trastorno de ansiedad, depresión y comportamental. Hay que aprender que no hay nada malo en que quede trabajo pendiente, pues un elemento inevitable para poder llevar a cabo un estilo de vida saludable, tanto física como mentalmente.

Para superar la adicción al trabajo, es muy importante poder encontrar actividades de ocio que nos generen placer y diversión. Opta por iniciarte en un deporte o hobby que siempre quisiste probar.

El ejercicio físico es clave para poder liberar tensiones acumuladas, así como para poder canalizar la ansiedad, pues con la serie de químicos que nuestro cerebro desprende al cuerpo cuando estamos realizando deporte. Estas prácticas son especialmente recomendadas para el tratamiento de depresión y ansiedad, así que serán aún más efectivas si lo que buscamos es también distraer a la mente con una nueva actividad ante la que focalizar su atención.